Traductores jurados: ¿a qué hay que ponerle la Apostilla de la Haya?

Y como lo prometido es deuda, hoy seguiremos hablando de traducción jurada y  Apostilla de la Haya.  Una duda común entre traductores jurados y clientes es: ¿qué documentos debemos apostillar? ¿antes o después de jurar? (Sí, el verbo apostillar existe).

No todos los documentos que traduce un traductor jurado necesitan la Apostilla.

Apostilla de La Haya

Apostilla de La Haya

Sí llevan la Apostilla: documentos públicos

  • Certificaciones oficiales que se han puesto en documentos privados, o de forma más clara: en una carta de invitación, en un contrato, en escrituras, testamentos, contrato fiduciario…
  • Documentos procedentes de una autoridad o funcionario vinculado a la jurisdicción del Estado, o dicho en cristiano, las partidas de nacimiento, matrimonio y defunción, un acta constitutiva, certificado de antecedentes penales, la adopción, marcas y patentes…
  • Y finalmente, los documentos administrativos: el diploma universitario, documentos de adopción, prueba de soltería…

No queremos decir que todos estos documentos deban apostillarse, estos son los que pueden ir acompañados de una Apostilla. Todo depende de quién te pida el documento y cuales sean sus requisitos.

Para que el documento sea válido internacionalmente hay que apostillarlo primero.

No llevan la Apostilla: documentos no firmados por un funcionario público

Es interesante aclarar también cuáles son los documentos que no necesitan apostilla:

  • documentos que firmen funcionarios diplomáticos o consulares
  • documentos administrativos relacionados con una operación comercial o aduanera
  • justificantes médicos (sí, hemos tenido de eso)
  • facturas (se juran para justificaciones de proyectos, a veces)
  • currículos (no sabemos por qué alguien querría jurar un CV, pero los hay)

Exacto. Como vimos el otro día hablando de traducción jurada y la Apostilla de la Haya, la Apostilla certifica que es un funcionario existente y autorizado del Estado el que firma el documento. Con lo que si el documento no lo firma un funcionario del Estado, no nos sirve de nada la Apostilla. De hecho, no se la podemos poner.

¿Se os ocurre algún otro documento que necesite o no la Apostilla de la Haya? ¿Os han pedido que apostilléis o que hagáis traducción jurada de algún documento gracioso?

Traductores jurados: ¿alguien sabe qué es la Apostilla de la Haya?

Tantos la piden y tan pocos la conocen. Pues sí: nosotros, sabemos lo que es, y podemos explicarlo en muy pocas palabras, que están caras, oiga.

Qué es la Apostilla de la Haya

La Apostilla de la Haya también se conoce como trámite de legalización única. Es un texto o sello que se sitúa sobre un documento público que se ha emitido en otro país y que certifica su autenticidad.

Qué efecto tiene la Apostilla de la Haya

Para legalizar un documento con este método es necesario el documento original, con su traducción jurada (firma y sello del traductor) y la Apostilla de la Haya.

Cuando el documento viene acompañado por la Apostilla se suprime la necesidad de legalizar los documentos  en cualquier consulado, embajada o entidad diplomática. El proceso se hace mucho más sencillo: solo es necesaria la traducción jurada del documento y la presencia de la eficaz Apostilla.

Es importante saber que aunque legalmente no es necesario incluir una traducción jurada de la Apostilla de la Haya, muchas embajadas y consulados la piden. Normalmente se incluye en múltiples idiomas.

De dónde sale la Apostilla de la Haya

La Apostilla se remonta a mediados del siglo pasado, cuando se firmó el XII Convenido de Derecho Internacional Privado de la Haya, en 1961. Este convenio estableció que cualquier documento jurídico firmado en un país que formara parte de este convenio tendría validez en el resto de los países firmantes.

En nuestra próxima entrada hablaremos un poquito de los documentos que requieren la Apostilla y los países que más la requieren. Os adelantamos que hay un país que no firmó este acuerdo y trae a muchos de cabeza por ello: Brasil.

¿Y vosotros, nos contáis alguna anécdota de traducciones juradas con la Apostilla de la Haya?