Traducimos tu vida
(laboral, académica… personal)

Una de las cosas más curiosas de traducir los documentos de los demás es que entramos en su vida de cierta manera que otros profesionales no.

Gracias a Garry Knight

Gracias a Garry Knight, por la foto.

La cosa va tal que así: Una persona tiene una necesidad. Digamos que tiene que presentar la traducción jurada de una serie de documentos personales, como sus títulos universitarios, sus notas, su informe de vida laboral o una carta de recomendación, porque ha encontrado un postgrado en un país nórdico. Además, por el motivo que sea, el plazo para presentarse se va a acabar «ayer» (cuando digo que algo va a ocurrir «ayer», significa que el plazo roza lo imposible).

Esa persona acude a Júramelo para que le hagamos una buena traducción con el tiempo justo. Si no lo conseguimos, perderá la posibilidad de apuntarse en el curso de su vida: en un lugar exótico y en la especialización que más le gusta.

Nosotros nos ponemos a barajar cómo se encaja esto entre el trabajo que ya tenemos que hacer, el tiempo que tarda la mensajería y ¡para dos personas distintas y por duplicado! De modo que tenemos que coordinarnos con la mensajería (trabajamos con un equipo muy eficiente y comprensivo). Igualmente, nos toca realizar otras tareas menos prioritarias más tarde.

Pero lo más interesante de todo esto, es traducir.

¿Por qué? No sé si alguno de vosotros traduce documentación personal, o la necesita como abogada o en una notaría, o se dedica a evaluar expedientes. Es muy curioso cómo se trata de una pequeña invasión, solicitada, eso sí, en la vida de otra persona. Terminas por saber dónde estudió y qué se le daba mejor, sitios en que ha trabajado y si la apreciaban lo suficiente como para firmar en una carta que dice que es una persona que vale.

Esto último nos ha pasado muchas veces y, concretamente, ya de por sí es interesante. Pero lo mejor de lo mejor es cuando, después de haber pagado y todo, tienen el pequeño detalle de escribirte:

Buenos días, Pedro: Sólo quería decirte que los dos sobres han sido entregados ya y que has hecho un excelente trabajo.. a pesar del poco tiempo que tenías. Cuando vaya por donde estáis te invito a una caña. Dale las gracias también a Begoña. Un beso

Beatriz

Y entonces, todo lo demás da igual por unos segundos. Te sientes más humano y recuerdas el valor que tiene tu trabajo para la vida de los demás.

Así que le pedí que nos lo tuiteara, que nos hace siempre ilusión:

 

¡Seguro que tienes algo que aportar!