¿Es posible jurar una traducción existente: cotejar, firmar y sellar?

¿Se podría jurar un texto que esté ya traducido? ¿Cuándo se hace? ¿Por qué? ¿Cómo? Se puede, pero ocurre en contadas ocasiones.

Habitualmente, como traductor jurado, parto de un texto original, que yo mismo traduzco, certifico, firmo y sello. Sin embargo, a veces nos preguntan si es posible jurar una traducción que ya está hecha.

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Os pongo un ejemplo concreto, de un cliente que nos preguntó lo siguiente:

Os escribo porque necesito enviar mis títulos y boletines de notas traducidos al francés para inscribirme en un máster y ciertas universidades francesas sólo aceptan documentos con un sello jurado. Como ya tengo las traducciones realizadas por un amigo traductor francés, me gustaría saber si podríais verificarlas y sellarlas si estimáis que la traducción es correcta (me gustaría conservar las traducciones que ya tengo).

Vaya por delante que la potestad de decidir si se jura una traducción existente es de la traductora jurada o el traductor jurado que vaya a certificar la traducción e imponer su firma y sello. Así, podéis preguntarnos sin problema, pero siempre tendremos que comprobar si nosotros o alguno de nuestros compañeros traductores jurados está dispuesto a hacerlo, y puede acabar costando lo mismo o más que hacerla de nuevo.

¿Qué hace falta?

Para que un traductor responda a esa pregunta necesita ver el texto original y la traducción. No todos los textos traducidos han sido creados iguales. En muchos casos, el criterio de traducción de la persona que dará la traducción por jurada es distinto que el de quien la tradujo. Otras veces, la traducción propuesta es de una calidad deficiente. En otros casos, es una traducción realizada con una herramienta automática, sin revisar ni afinar.

Como en todos los servicios, uno de los factores con los que medimos nuestro trabajo y esfuerzo es el tiempo. De este modo, si nos encontramos con un texto que nos llevará más tiempo revisarlo que traducirlo, es muy posible que nos neguemos a jurarlo. Alguno de nuestros compañeros tiene como política negarse a jurar traducciones ajenas. Y están en su completo derecho a hacerlo.

¿Cómo se hace?

En caso de que la traducción propuesta sea aceptada para ser jurada, primero hay que revisarla. La traducción jurada conlleva una responsabilidad. La manera de mantener esa responsabilidad es comprobando elemento por elemento que el contenido de la traducción propuesta se corresponde con el original presentado.

Según se van encontrando errores, omisiones o matices que mejorar, se van arreglando. De este modo, cuando hayamos terminado de revisar la traducción podremos certificarla y con tranquilidad.

Dicho esto, os recordamos que los traductores no somos de piedra y que podemos tener en cuenta las necesidades de una traducción, como os decíamos cuando nos preguntábais si podíamos hacer la tradución jurada de tal o cual manera.

¡Seguro que tienes algo que aportar!