Traducción jurada de la lista de la compra

Hace un tiempo un cliente nos preguntó por la traducción jurada de unos documentos entre los que se incluían la portada de los proyectos de fin de carrera y el resumen de uno de ellos. Y nos surgió la duda de si estos también deberían ser traducción jurada o serían una traducción estándar. Es decir, ¿la traducción jurada es solo para documentos oficiales como un título académico o un certificado de antecedentes penales?

La traducción jurada es una versión igual del mismo documento, pero notarizada, es decir, tiene la misma validez que tuviera el original. Así que normalmente se utiliza para documentos que son una prueba de algo, efectivamente: un título, un certificado…

Pero nada te impide jurar lo que quieras, incluso un post-it con la lista de la compra o el mismo ticket de la compra. Pero en el primer caso, el nuevo documento sería simplemente una lista de la compra en otro idioma (eso sí, con un aspecto muy formal, un A4 sellado con sus firmas y eso), y el segundo sí que sería una prueba de compra en otro idioma y legalmente contaría como un original (por ejemplo, a la hora de devolver algo que hubieras comprado).

En el caso concreto de originales que no vayan firmados ni sellados, no sabemos cuál sería su validez como prueba de algo, y la misma duda puede existir en el caso de que se haga una traducción jurada de ellos.  Pero sí, podemos jurar en otro idioma que compraste una docena de huevos, dos litros de leche y un paquete de bacon.

Una historia de generosidad humana

Ayer nos entró un pedido para traducir del neerlandés. En esto de la traducción jurada se cumple a rajatabla la ley de la oferta y la demanda: a menos traductores, la tarifa es más elevada. Así que las traducciones de idiomas como el neerlandés, el ruso o el árabe son bastantes más caras que las de inglés o alemán.

El cliente llamó preguntando si no podía pagar página y media, que era lo que estaba enviando y le tuvimos que explicar que no. El sistema solo tomaba páginas completas. Y la verdad es que nos gustaría tener dinero para construir un software que cuente palabras para ofrecer traducciones más ajustadas pero es lo que hay si queremos ofrecer presupuestos al instante con la tecnología que tenemos.

A continuación recibimos una llamada de la traductora, que ha visto la segunda página y nos preguntaba si podría rebajar la tarifa que eso no eran dos páginas y le contamos lo mismo que al cliente. Entonces ella nos explica que tiene una tarifa mínima de X euros pero si son documentos de más de una pagina cobra menos (esto es algo que nos constaría implementar en nuestro software, las personas seguimos superando a las máquinas). Literalmente nos dijo que «no podría dormir esta noche si les cobrara tanto». Cuando le dijimos que el cliente ya había pagado inmediatamente nos ofreció una rebaja en el precio que le trasladamos al cliente. Y el cliente, la mar de contento, claro.

Llevamos unos días de estrés, en plena temporada alta de traducciones, y este tipo de historias nos alegran un montón.

Imagen destacada de Amanda Westmont bajo licencia CC

Cómo trabajar desde casa y no morir en el intento

Si eres traductor autónomo, que entonces es probable que trabajes desde casa, queremos darte una serie de consejos para trabajar desde tu propio hogar sin que te vuelvas loco y para que rentabilices el tiempo al máximo.

Horarios

Márcate unos horarios y, sobre todo, cúmplelos. A veces es complicado porque no tienes una rutina fija o un jefe que te obligue a rendir desde una determinada hora. Pero debes pensar que si tu trabajo es tu propia empresa, entonces también será tu dinero. Así que, procura no remolonear demasiado en la cama y no escaquearte del trabajo antes de tiempo.

Distingue espacios

Es muy importante diferenciar una zona para trabajar, que puede ser un sala o un despacho independiente. Hay que distinguir entre ocio de negocio, porque de lo contrario corres el peligro de trabajar tumbado en el sofá mientras ves la tele.

Inversión

Puesto que vas a estar mucho tiempo trabajando, te recomendamos invertir en salud. Seguramente te interese comprarte una silla ergonómica para la espalda o un monitor auxiliar para los ojos.

Premios

68944042_79017e276a_mDate algún premio a modo de motivación personal cuando hagas algo bien o termines una parte de trabajo, así escaparás de la monotonía. Esos premios pueden ser desde un café o una tableta de chocolate, hasta unas entradas para el cine o un capricho durante el fin de semana. Lo importante es que sepas adjudicarlos con cabeza.

Distracciones

Las redes sociales, el correo electrónico personal, el WhatsApp… son distracciones que te impedirán trabajar de manera constante, por lo que te recomendamos no utilizarlos hasta que hayas terminado de trabajar o cuando decidas hacer una pausa. A veces, retomar la concentración es muy difícil.

Sociabilidad

Si te pasas 12 horas al día delante de un ordenador, necesitarás que te dé un poco el aire. Al final de la jornada laboral, coge el teléfono y llama a tus amigos para salir a dar una vuelta o distraerte en una terraza. Pero si cada tarde después de trabajar te encuentras muy cansado y no te apetece, quizá te convenga apuntarte a alguna actividad para obligarte a salir de casa: academia de idiomas, equipo de fútbol, curso de ganchillo…

Leyendas urbanas sobre errores de traducción

En otro artículo ya te contamos algunos ejemplos contrastados en la historia de la traducción, cuyos errores o malinterpretaciones han provocado cambios importantes. Sin embargo, también hay muchas leyendas urbanas que pudieron haber seguido la misma tendencia.

Chocolate para todos

Hace 60 años en Japón, las empresas chocolateras querían fomentar el consumo de este producto durante San Valentín y, un supuesto error de traducción, indicó que había que devolver los regalos a la otra persona. El 14 de febrero las mujeres ofrecieron este dulce a sus parejas y el 14 de marzo los hombres hicieron lo propio. ¡En realidad supuso un gran éxito para las empresas chocolateras!

Mis mejores lascivias para el futuro

JimmyCarteronBicycle.jpgCuando en 1971 1977 el entonces presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, visitó Polonia en plena Guerra Fría y en un clima de tensión internacional, por lo que había que prestar suma atención y medir las palabras. En esta ocasión, el intérprete al que se contrató era ruso y apenas tenía unas nociones de polaco, lo cual explica que hiciera salir de la boca de Carter palabras como «mis mejores lascivias para el futuro» o «he abandonado Estados Unidos para siempre». Por suerte, los periodistas entendieron la situación y se lo tomaron a broma.

[Editado por Júramelo.es] ¡Caramba! Una parte falsa y una cierta. Según TIME, y Mental Floss lo que pasó fue que la persona que habían contratado como intérprete, Steven Seymour, era un respetado traductor de polaco. Esto quiere decir de textos escritos, con lo que la interpretación no se le daba muy bien (aunque parece que la cobró como tal: a 150 $ al día de entonces: si ajustamos por la inflación, 587 $ de hoy, unos 430 €).

Las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki

Este error de interpretación fue el que conllevó, con casi toda seguridad, las consecuencias más catastróficas y devastadoras para la humanidad. Durante la Segunda Guerra Mundial los Aliados exigieron a Japón que se rindiera y amenazaron con llevar a cabo una destrucción total en caso contrario. El país nipón contestó rápidamente con un «mokosatzu», que en japonés significa «sin comentarios». El fallo se produjo cuando Estados Unidos entendió «ignoramos y despreciamos el tema» y la reacción no se hizo esperar porque tan sólo unos días más tarde lanzaron las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

No hagas nada

En 2009, el banco HSBC lanzó una campaña multimillonaria bajo el lema «Assume Nothing», que se malinterpretó en varios países con un «No hagas nada».

Os enterraremos

El dirigente soviético Nikita Kruschev, en plena Guerra Fría, dijo «seguiremos por aquí cuando os entierren»; una frase de apoyo que reforzaba la alianza rusa. En cambio, le interpretaron algo más macabro: «os enterraremos». Este conflicto no se tomó a guasa y estuvo a punto de poner en jaque la crisis de los misiles cubanos.

Alta Edad Media

Quizá no te hayas percatado nunca, pero ¿no te parece extraño el término «Alta Edad Media»? En ese caso, ¿cuánto medía? Esta traducción proviene de un calco de la palabra alemana «alt», que significa «viejo» o «antiguo».. El término ya está completamente acuñado, pero debió de haberse llamado «Antigua Edad Media».

¿Conoces algún caso más? ¿Tienes fuentes sobre alguno de estos? Si es así no dudes en compartirlo con nosotros.

Errores históricos de traducción que la liaron

El famoso Traduttore traditore podría haber adquirido un sentido más amplio a través de algunos de los errores más famosos de la historia. Y no hablamos de simples malentendidos o de la pérdida de un matiz irrelevante. En este caso, hacemos referencia a hechos históricos que cambiaron el desarrollo de la historia o que simplemente se quedaron en meras anécdotas curiosas en comparación que lo pudo haber ocurrido.

La cornamenta de Moisés

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Si has visto el Moisés que esculpió Miguel Ángel, seguramente te llame la atención un detalle que hay en la cabeza de este personaje bíblico. ¡Tiene un par de cuernos! ¿Por qué? Este hecho reside en un error de traducción; San Jerónimo fue el encargado de traducir la Biblia del hebreo al latín y confundió un término. En realidad reemplazó la palabra «karen», que significa cornudo, cuando debió utilizar «karan», que quiere decir radiante. Y este es el motivo por el que la estatua tiene una protuberancia ósea en la cabeza.

Intoxicación hospitalaria

Willie Ramírez era un paciente que acudió a un hospital de Florida. Sus amigos y familiares solamente hablaban español y cuando le explicaron al equipo médico lo ocurrido indicaron que probablemente fuera una intoxicación alimentaria. En el hospital interpretaron la palabra «intoxicado» por «intoxicated», que en inglés tiene connotaciones que aluden al estado de ebriedad, y le dieron un tratamiento que solamente habría sido efectivo en el caso de que el paciente hubiese ingerido drogas o alcohol. Como este tratamiento tenía la función de curar una sobredosis inexistente, la reacción que causó en su cuerpo fue terrible y Willie Rodríguez quedó tetrapléjico. Tras varias denuncias y juicios, la ley le dio la razón y obtuvo una indemnización de 71 millones de dólares por daños y perjuicios.

Videojuegos

En la popular saga noventera de Street Fighter, el traductor de japonés a inglés carecía de contexto y se inventó un nuevo jugador. Habló de un tal Sheng Long cuando en realidad tenía que haber mencionado a Rising Dragon Punch. En una época anterior a Internet, la imaginación de los chavales volaba por averiguar quién era ese nuevo personaje del videojuego.

Cojeras

En una clínica alemana se produjo otro error en el campo de la salud. 47 pacientes acudieron para implantarse unas prótesis, pero nadie se percató de las instrucciones que estaban redactadas en inglés. En ellas se leía «non modular cemented», que quiere decir que las prótesis no eran modulares y que debía aplicarse cemento, en cambio hicieron justo lo contrario y no usaron esta masa. Muchos de los pacientes afectados tuvieron que operarse de nuevo.

Si te han gustado estos curiosos casos, el viernes te traeremos los que se corresponden a leyendas urbanas.

Aprender a decir «no»

A veces un traductor, como trabajador profesional, debe aprender a decir «no», por mucho que cueste esa palabra. Y quizá más en el caso de los traductores jurados al implicar mayores responsabilidades ¿Por qué? Para no sentirse explotado ni mermar este mercado laboral, y para garantizar que a un determinado trabajo se le prestará la atención que se merece.

Antes de empezar, cada traductor debe estipular unas condiciones mínimas y otras que puedan ser flexibles, siempre y cuando haya algún tipo de compensación. Teniendo claro este punto, ya se puede empezar a negociar.

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Por ejemplo, ¿quién no ha se ha puesto en contacto con un cliente que le haya pedido una traducción para ya? ¡O para ayer, incluso! Los plazos muchas veces son demasiado ajustados y, sí, se puede hacer, pero a cambio de un recargo de urgencia si ello implica priorizarlo ante el resto de encargos, redistribuir otros entre compañeros, o trabajar hasta altas horas de la madrugada.

Los motivos por los que una traducción tenga unas determinadas características pueden ser muy dispares: volumen, plazos, calidad del documento… Pero lo que hay que aprender es a educar al cliente, que muchas veces no ha comprado una traducción nunca antes, y no sabe cómo funciona. Quizá no sea tanto el caso de las empresas o agencias de traducción, sino en el de los particulares que lo vean como algo nuevo. Puede que el problema resida en que no se valora, o se desconoce, todo el esfuerzo que hay detrás de una traducción jurada. Se han llegado a escuchar comentarios tipo «¡Bah, pero si sólo es una página, me lo terminas mientras me tomo un café, ¿pero no me cobrarás más que unos pocos euros?».

El apuro llega cuando el traductor no es capaz de imponer sus propias condiciones y se deja dominar por las del cliente, ¿por qué lo hace? Probablemente por miedo a que si no se aceptan, haya otro traductor que sí se adapte.

Es fácil decir a un traductor jurado que si ese cliente no acepta sus condiciones, ya encontrará a otro que sí. Pero en la realidad no es tan bonito como lo pintan y también hay que comer a final de mes. Por tanto, el consejo es que hay que intentarlo, porque así también tendremos más tiempo para buscar mejores opciones. Si el proyecto es grande y/o existen expectativas para una colaboración a largo plazo, o por algún otro motivo nos compensa, podemos ceder un poco, pero en el caso contrario debemos hacernos valer.

Crédito de la imagen: pymesyautonomos.com